BRUCKNER CHASE - Fundador y CEO de BC Ocean Positive, y socorrista profesional
La herramienta más valiosa con la que podemos contar en todas nuestras sesiones de natación en aguas abiertas es una mente tranquila y calmada.
Si pasamos el tiempo suficiente en aguas abiertas, sin duda experimentaremos todo lo que los entrenamientos de resistencia y las aguas dinámicas pueden ofrecer. Esto incluye días perfectos, aguas turbulentas, tiempo de calidad con amigos y situaciones peligrosas en las que nosotros o alguien cercano necesitará ayuda. Mantener la calma en cualquier situación, mientras nadamos en aguas abiertas, nos ayudará a tomar decisiones acertadas basadas en lo que sabemos, y no simplemente en lo que sentimos. El objetivo de cada sesión en el mar es que todos los nadadores regresen a la orilla listos para más aventuras. Esto será así sobre todo, si disponemos de las herramientas y la experiencia adecuada para saber reaccionar si las cosas se tuercen.

Cuando veamos a alguien en problemas o cuando nos encontremos con un peligro inesperado… CONTEMOS HASTA DIEZ. Se trata de una pausa emocional para evaluar la situación antes de actuar. Las acciones pueden verse un poco diferentes si estamos nadando o mirando desde la orilla, pero el proceso y el objetivo es el mismo: protegerse a uno mismo primero, antes de ayudar a los demás.
1. Debemos evaluar la situación y las condiciones: nunca hemos de involucrarnos en una situación peligrosa que no sea segura según nuestra experiencia, habilidad y equipo disponible.
2. Tenemos que establecer contacto, haciendo señales a los demás miembros de nuestro grupo de natación o a los que estén mirando desde la orilla. Lo ideal sería enviar una señal a un socorrista para que este active el sistema de respuesta de emergencia local por teléfono o radio.
3. Hemos de agarrarnos a algo que flote o que nos permita alcanzar a la persona en problemas. Puede ser nuestra propia boya de natación o algo que encontremos en la orilla.
4. Por último, debemos esperar a que llegue ayuda profesional y usar esa mente tranquila para ayudar a relajar a la persona que está en problemas.

Aunque todo esto parezca demasiado para hacerlo en pocos segundos, hemos de decir que incluso los socorristas más experimentados en las playas más peligrosas siguen el mismo patrón. Avisan a los demás, eligen el equipo adecuado para realizar el rescate, estabilizan a la víctima y esperan el apoyo necesario para regresar a la orilla. Para los socorristas el proceso se inculca a través de horas de formación. Para los nadadores y atletas oceánicos, la práctica consiste en tomarnos un momento para considerar el proceso por nuestra cuenta y enseñar a otros en nuestro grupo de natación.

Otra práctica recomendable es la de tener a punto una Open Water Safe Swim Bag que contenga, por ejemplo:
• Silbato: para avisar a otros.
• Sistema de flotación de alta visibilidad: un dispositivo inflable compacto o una boya de natación.
• Aletas: llevarlas NO significa hacer trampas y realmente pueden proporcionarnos un extra de velocidad para salir de las olas, ayudar a un nadador en problemas o atravesar corrientes peligrosas.
• Identificación personal: siempre es buena idea etiquetar nuestra bolsa con nuestro nombre e información de contacto de emergencia.
• Teléfono o radio VHF: si nuestro lugar favorito para nadar es una zona remota sin cobertura, una radio VHF puede ser nuestra única forma de comunicarnos con los servicios de emergencia.

No olvidemos que nuestros mejores lugares para nadar deben ser siempre nuestros mejores momentos en el agua. Cuando un día se vuelve peligroso, mantengamos la calma, contemos hasta diez y protejámonos primero para poder salvar a los demás. ¡No dejemos que las situaciones peligrosas se conviertan en la peor experiencia de nadie!

SOBRE BRUCKNER CHASE
Bruckner Chase, fundador y director ejecutivo de BC Ocean Positive y socorrista profesional, es un defensor de los océanos y marinero profesional reconocido internacionalmente, cuyos logros deportivos y aventuras incluyen algunos de los entornos más desafiantes y las condiciones más duras en tierra y mar. Sus actividades y sus iniciativas innovadoras abarcan desde Samoa Americana, Polonia y la costa de Jersey, y brindan oportunidades para empoderar, así como para impactar positivamente en el comportamiento individual y comunitario. Actualmente trabaja con el Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA (siglas en inglés de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) como asesor de seguridad, ciencia y conservación costera, mientras que también trabaja en programas deportivos innovadores e inclusivos destinados a atletas que practican deporte adaptado. Su proyecto actual con NOAA, “Wave Safe with Bruckner Chase” es una campaña multimedia, que enseña la filosofía, la mentalidad y las acciones que pueden proteger a cualquier persona, en cualquier orilla.
Le encanta trabajar en Australia y Samoa Americana y siempre está dispuesto a volver a estos lugares que considera "segundas residencias". Únete a Bruckner para proteger nuestros océanos y sus habitantes. Obtén más información en bcoceanpositive.org