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Un océano mundial saludable

Orca

8 de Junio, 2021

PENSAR GLOBALMENTE, ACTUAR LOCALMENTE

Para celebrar el día mundial del océano, tenemos a un invitado muy especial: al experto en ballenas, investigador y escritor Erich Hoyt de la asociación Whale and Dolphin Conservation, que nos hablará sobre la situación actual del océano, la importancia de protegerlo y cuidar a las criaturas que viven en él.

ERICH HOYT- Investigador asociado en Whale and Dolphin Conservation 

En este Día Mundial de los Océanos, es hora de hacer un balance de la situación sobre la salud de nuestro océano a nivel mundial. Me refiero a “océano” en singular, no en plural. Las Naciones Unidas comenzaron el Día Mundial de los Océanos, optando por decir "océanos", aunque en realidad solo hay un océano.

En una expedición a la que me uní hace algunos años para descubrir la formación de aguas profundas en el Mar de Groenlandia, los oceanógrafos físicos que participaban en ella se referían al “océano mundial” de forma recurrente. Tiene sentido: toda el agua de nuestro planeta fluye a través de un sistema conectado. Esta idea fue señalada por algunos de los estudios de la expedición a bordo que midieron el tritio, el subproducto de las pruebas nucleares atmosféricas en Rusia que terminaron en 1963. Las secuelas de las pruebas habían caído en forma de lluvia en los ríos de Siberia, fluyendo hacia y a través del Océano Ártico y, cuando probamos el agua de profundidad frente a Groenlandia, descubrimos que esta agua marcada con tritio se había convertido en el océano profundo y se movía lentamente hacia el Atlántico norte. Esta agua no era en sí misma un peligro ambiental cuando llegó a nosotros, ya que la vida media del tritio era de 12 años, pero sí fue una demostración del acoplamiento del océano y la atmósfera. Como explicaron los oceanógrafos, esta enorme corriente de agua profunda continuaría arrastrándose por el Atlántico antes de rodear Sudamérica y desembocar en el Pacífico. Desde allí, se movería hacia el norte, subiendo a la superficie nuevamente, años más tarde, en el Pacífico Norte donde podría ser arrastrada hacia las nubes y convertirse nuevamente en lluvia.

UN OCÉANO BIODIVERSO SALUDABLE

Esta es una explicación simplificada de una parte del complejo sistema oceánico. Conocemos las corrientes superficiales, como la Corriente del Golfo, que ayuda a que los inviernos del Reino Unido y Europa occidental sean más cálidos de lo que serían de otra manera. Sin embargo, estos transportes de masa de agua también están ocurriendo a varias profundidades del mar. Tienen un impacto en el clima, lo sabemos, pero escuchamos menos sobre el impacto en la biodiversidad. Si las corrientes se ralentizan o se estancan, como temen los climatólogos que pueda suceder si el calentamiento global se vuelve demasiado severo, muchas más especies sufrirán descensos que les conducirán a la extinción.

Por lo tanto, en la carrera para entender y concienciar sobre la emergencia climática y luchar contra el calentamiento global, necesitamos mantener un océano biodiverso saludable. Tal y como relaté en mi libro Criaturas de las profundidades, todavía estamos al comienzo de una empinada curva de aprendizaje sobre la vida en el océano. Se han identificado y nombrado alrededor de 250.000 especies marinas; y puede que todavía haya 1 millón de especies por descubrir, o incluso más. Entre los años 2000 y 2010, el Censo de Vida Marina centró sus esfuerzos en 540 expediciones, con una financiación de 650 millones de dólares, que acabó identificando 20.000 especies, a un ritmo de unas 2.000 al año. La investigación ha continuado desde entonces y recientemente se ha centrado en la nueva Década de las Naciones Unidas para las Ciencias Oceánicas, que comenzó este año, pero que aún no ha obtenido una financiación sustancial. 


Foto de Lina Grube

UN GRAN OCÉANO POR DESCUBRIR

Algunos de los estudios de aguas profundas en los respiraderos hidrotermales han encontrado especies llamadas extremófilos, que incluyen una nueva rama de la vida que antes se consideraba parte de las bacterias, las arqueas. Estas y otras formas de vida sobre las que me encantó aprender mientras escribía el libro, pueden proporcionar curas para el cáncer, herramientas para inventos y conocimientos sobre el complejo mundo de los virus. En cierto modo, no es sorprendente encontrar nuevas especies microscópicas en las profundidades del océano; resulta más asombroso el hecho de que hemos identificado cinco nuevas especies de ballenas en las últimas décadas. Sin duda, hay un gran océano ahí fuera.


Foto de Lina Grube

IDENTIFICAR LAS AMENAZAS Y CAMBIAR LAS POLÍTICAS GUBERNAMENTALES

La mayor parte de mi tiempo lo paso trabajando con ballenas, delfines y otros mamíferos marinos; tratando de definir lo que necesitan para crear un espacio saludable en el océano. Hoy estamos analizando poblaciones de ballenas que son una fracción de lo que alguna vez fueron. Al menos 3 millones de ballenas fueron cazadas y apartadas del mar tras la invención del arpón explosivo a finales del siglo XIX. Eso incluye a la ballena azul, el animal más grande jamás conocido, que una vez contó con cientos de miles y ahora tiene quizás 15 o 20 mil en total. Otras ballenas como la ballena franca del Atlántico Norte se han reducido a 400. Mueren a causa del tráfico marítimo y se asfixian con los equipos de pesca hasta el punto de que su tasa de natalidad ha desaparecido durante los años.

Algunas especies de ballenas están aumentando en algunas áreas del océano, como las ballenas jorobadas, una de las principales especies observadas en los tours de avistamiento de ballenas de todo el mundo, famosa por su comportamiento, así como por su canto. Sin embargo, las jorobadas también quedan atrapadas accidentalmente en las redes, sobre todo, las que viven cerca de la costa. Los delfines y las marsopas también mueren con frecuencia siendo "capturados accidentalmente" en las redes.
Mis compañeros y yo en Whale and Dolphin Conservation (WDC) pasamos mucho tiempo tratando de abordar estas amenazas y cambiar las políticas gubernamentales que les permiten continuar con estas actividades. Centramos nuestros esfuerzos, entre otras cosas, en acabar con la captura accidental, evitar el cautiverio, eliminar los plásticos en el mar, terminar con la caza de ballenas y proteger el hábitat.


Foto de Lina Grube

LOCALIZAR HÁBITATS DE MAMÍFEROS MARINOS

Como parte de nuestro trabajo en el programa WDC Healthy Seas, también soy copresidente del IUCN Marine Mammal Protected Areas Task Force. Nuestro objetivo es identificar “áreas importantes de mamíferos marinos”, o IMMA, para las 90 especies de ballenas, delfines y marsopas, así como para las 40 especies de focas, leones marinos, morsas, manatíes, dugongos, nutrias marinas y osos polares. Desde finales de 2016 y hasta la fecha, en un gran proyecto internacional, hemos organizado talleres intensivos de una semana con más de 200 científicos en 7 regiones del mundo, abarcando más de 1/3 del océano, para identificar 159 IMMA. Una vez identificadas, estas áreas se pueden monitorear (tenemos un programa de monitoreo en WDC recién estrenado) para proporcionar información a los países cuando estén realizando planificaciones espaciales marinas o diseñando áreas marinas protegidas (AMP). En los próximos 5 o 6 años tenemos previsto completar la identificación de los hábitats de mamíferos marinos en el resto del océano y, al mismo tiempo, fomentar una protección mucho mayor en las reservas marinas y áreas protegidas.

Los mamíferos marinos no son la única razón por la que queremos proteger el océano, pero son especies carismáticas capaces de inspirar a la gente y a los políticos a actuar. También son especies indicadoras, ya que deben salir a la superficie para respirar aire y son unas de las pocas especies oceánicas que podemos ver y estudiar convenientemente. Su presencia, cuando se alimenta en un área, nos dice mucho sobre la biodiversidad del entorno, no solo de la superficie sino también de las profundidades del mar. Y si los mamíferos marinos están muriendo con altas cargas de contaminantes, bolsas de plástico en el estómago, marcas de red en sus cuerpos o si están abandonando un área, esto nos indica que debemos investigar la salud general del océano y determinar qué se necesita hacer.


Foto de Lina Grube

OBJETIVO: 30 POR 30

En este mes, junio de 2021, aproximadamente el 8 por ciento del océano mundial está parcialmente protegido, mientras que solo el 2 por ciento se encuentra en áreas altamente protegidas (sin pesca ni explotación). En 2010, en las reuniones del Convenio sobre la Diversidad Biológica, los países del mundo firmaron que se comprometían a conseguir hasta un 10% de protección del océano para 2020. Desde entonces, en WDC hemos ayudado en la creación de nuevas AMP para ballenas y delfines y para otras especies y ecosistemas, pero la respuesta global a la iniciativa no ha sido suficiente. Tenemos que proteger el océano mucho más que un 10%.

Una nueva iniciativa presentada por WDC, UICN y otras ONG desde 2014 está siendo cada vez más popular: "30 por 30", que exige una protección del 30% en las áreas marinas protegidas efectivas para 2030. El Reino Unido ha estado a la vanguardia de esta iniciativa junto con varias ONG y más de 60 países se han adherido a la propuesta. Aunque es un paso hacia adelante, materializarlo y convertir esa protección en una verdadera protección sigue siendo nuestro principal desafío.
Vivo en Dorset, por lo que mi parte del océano es un brazo del Atlántico norte, el Canal de la Mancha. Me encanta recorrer los ríos hasta la playa y el mar abierto. Como un "área de belleza natural", con la joya de la Costa Jurásica, tenemos cierto nivel de protección, pero me preocupa lo que hay en los ríos que desembocan en el mar. Es difícil pasar por alto los desechos plásticos y las máscaras faciales derivadas de la COVID. Y de vez en cuando, en la playa, la marea deja un delfín muerto con marcas de redes. Mirando al mar, siempre pienso en lo que está pasando allí. Todos debemos preocuparnos por eso y hacer lo que esté en nuestras manos, animando a que otros también lo hagan.

Es un océano, el océano mundial, y estamos todos juntos en esto.


Foto de Lina Grube

SOBRE ERICH HOYT

Erich Hoyt ha pasado 4 décadas trabajando con ballenas para comprender su vida diaria y proteger su hábitat en los océanos. Como investigador asociado con Whale and Dolphin Conservation (WDC) desde 2004, Erich dirige su programa Healthy Seas. Como parte de su trabajo para WDC, copreside el Grupo de Trabajo de Áreas Protegidas de Mamíferos Marinos de la UICN, que está implementando una herramienta científica global para mapear los hábitats de 130 especies de mamíferos marinos. Erich es autor de 25 libros, entre ellos Orca: The Whale Called Killer y Encyclopedia of Whales, Dolphins and Marpoises. Ha escrito para National Geographic, Sunday Times, BBC Wildlife y ha publicado más de 40 artículos.

SOBRE WHALE AND DOLPHIN CONSERVATION

WDC, Whale and Dolphin Conservation, es una organización benéfica mundial dedicada a la conservación y protección de ballenas y delfines. Defienden a estas criaturas contra las muchas amenazas a las que se enfrentan, a través de campañas, asesoría a gobiernos, proyectos de conservación, investigaciones de campo y rescate. Su objetivo es lograr un mundo en el que todas las ballenas y delfines estén a salvo y libres.